Tras la fuerte creciente registrada el pasado jueves en el arroyo de Guadalupe, una acequia esencial para el riego de varias comunidades ejidales sufrió graves afectaciones, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua rodada. Ante esta situación, ejidatarios de Parras de la Fuente, en coordinación con la empresa vitivinícola Casa Madero, emprendieron de inmediato labores de reparación, demostrando un compromiso colectivo con el bienestar rural y la preservación de infraestructura hídrica.
Los trabajos comenzaron con la disposición de maquinaria pesada para agilizar la restauración. Casa Madero facilitó una retroexcavadora, mientras que el ejido Parras aportó otra unidad similar. Este esfuerzo logístico fue complementado por decenas de habitantes de los ejidos 28 de Agosto y San Francisco, quienes participaron directamente con herramientas manuales como palas y talaches, fortaleciendo la capacidad operativa y generando un entorno de trabajo solidario.
Representantes de Casa Madero destacaron la importancia de estas acciones conjuntas, no solo por la urgencia del daño, sino por la necesidad de mantener en óptimo estado los canales que garantizan el acceso al agua en zonas productivas. La colaboración entre sector empresarial y ejidatarios se ha convertido en un modelo de acción ante contingencias naturales, donde el diálogo y la voluntad compartida son clave.
Sin embargo, se expresó una fuerte inconformidad respecto a la actitud del ejido San Lorenzo, cuyos representantes acudieron al sitio de los daños, pero no ofrecieron apoyo activo durante las tareas de reparación. Esta postura generó molestia entre los participantes, quienes resaltaron la importancia de la unión y el compromiso en situaciones que afectan a la colectividad.
A pesar de este desacuerdo, los trabajos avanzaron con buena coordinación, y se espera que la acequia quede habilitada en breve para reanudar el flujo de agua a las comunidades afectadas.


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